El fútbol es un juego y como tal es para divertirse, y eso lo sabía muy bien Humberto Flores, ‘Pacho’, un jugador ‘exquisito’ con la pelota, habilidad que consiguió con dedicación y entrenamiento.
Pacho nació y se crió en el añejo barrio El Trompillo, ubicado en la zona sudeste de la ciudad, en donde dio sus primeros pasos en el más popular de los deportes.
Tenía una calidad innata, la que iba puliendo todos los días en los entrenamientos, en los que era uno de los primeros en llegar y uno de los últimos en irse, como los grandes, por eso le decían el ‘camba técnico’.
Cuando aún estaba en el colegio Nacional Florida fue apalabrado para jugar en Real Santa Cruz, que en ese tiempo (1962) jugaba en la categoría de ascenso, porque recién se había fundado.
Una vez ascendido el club albo a la Primera A, y cuando transcurría 1964, pasó a las filas de Oriente Petrolero, equipo al que llegó para quedarse.
Recuerda entre sus compañeros a Benjamín Maldonado, un buen volante de marca, a Toninho por la izquierda y adelante a ‘Dedé’ y ‘Ñarrí’ Méndez, de quienes dice que conformaban un mediocampo y delantera que era el ‘terror’ de las defensas contrarias.
Especialmente con ‘Ñarrí’ y ‘Dedé’ se entendían a la perfección, asegura. “A ojos cerrados le tiraba la pelota a la espalda de los defensores y entraba Ñarrí como una flecha y Dedé por el medio. Pulverizábamos a los rivales”. También se acuerda de Uzín, por la izquierda.
Rememora los clásicos con Blooming, a los cuales califica como partidos aparte, tremendos, pero bien jugados.
Estuvo en la selección boliviana que jugó las eliminatorias para el Mundial de México 70. De aquí dice que no jugó como titular debido a que casi siempre alternaban los que jugaban en La Paz y Cochabamba.
Pese a que fue pretendido por clubes de La Paz, entre ellos 31 de Octubre, y del exterior, como Deportivo Cali de Colombia, permaneció en Santa Cruz por falta de una orientación adecuada, señala.
En 1976 se retiró de la práctica activa del fútbol, debido a una lesión en la rodilla, cuando todavía tenía mucho para dar.
Humberto "Pacho" Flores con Pele
25 abril 2008
Categoria Entrevistas
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"El gran patrimonio del club es su gran hinchada y los mayores ingresos es por la taquilla"












Ocurrente y provocativo como siempre, el loro, la mascota de Oriente, intentó ‘calentar’ el clásico del domingo ingresando a la cancha del Tahuichi con una pancarta. En ella hacía referencia a cuando Blooming jugó en la Primera A en 1996, tras su descenso de la Liga en 1995.
Los jugadores de Oriente Petrolero fueron objeto de un espectacular recibimiento, el martes, previo al partido por la Copa Sudamericana frente al Tolima. Una de las curvas se tiñó completamente de verde cuando el equipo albiverde saltó a la cancha.
Durante dos años 1994/95 Oriente Petrolero mantuvo un invicto insuperable durante 12 partidos con 9 victorias y 3 empates.
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